La victoria de los Republicanos ¿y ahora qué?

Ayer los estadounidenses votaron un Congreso más republicano en unas elecciones en las que se elegía la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. La marea republicana ha ampliado la mayoría que ya tenía en la Cámara de Representantes y ha arrebatado el control del Senado a los demócratas. También se elegían 36 gobernadores y aquí los republicanos también han ganado.

El Partido republicano ha impuesto su relato de unas elecciones plebiscitarias de las políticas del Presidente Barack Obama. Mitch McConnell, el nuevo líder de la mayoría republicana en el Senado, señaló hace una semana que el programa republicano se resumía en la oposición al Presidente Obama. Los demócratas han intentado sin éxito distanciarse de un Presidente que tiene una tasa de aprobación bajísima en estos momentos.

Los demócratas no han logrado capitalizar los grandes éxitos del Presidente Obama: la reforma sanitaria que ha disparado la contratación de millones de seguros médicos; la recuperación de una economía en la que el paro ha caído por debajo del 6% y el déficit público se ha reducido a la mitad; y la reducción espectacular de la dependencia energética y de los precios de la gasolina gracias al fracking que ha permitido doblar la producción de petróleo en seis años (produce actualmente un poco menos que Rusia y Arabia Saudita.

Sin embargo, la recuperación de las magnitudes macroeconómicas ha convivido con el deterioro de los indicadores sociales: la precariedad laboral y las desigualdades sociales.

La política exterior tampoco ha ayudado a los demócratas, especialmente la imagen de un presidente al que sus detractores acusan de débil. En particular, los titubeos del Presidente en Siria en 2013 o la irrupción este verano del ascenso del Estado Islámico de Irak y Levante que ha puesto de rodillas al ejército iraquí, entrenado por los Estados Unidos que se retiraron del país en 2011.

¿Y ahora qué?

Al Presidente Obama le quedan dos años de mandato en los que tendrá que lidiar con un Congreso republicano que tiene una mayoría suficiente para adoptar leyes. No obstante, el Presidente y los demócratas conservan varios ases en la manga gracias a un régimen político basado en los frenos y contrapesos. Por un lado, el Presidente puede vetar esas leyes cuando el Congreso se las envíe para que las firme.

Por otro, los republicanos no han logrado la cifra mágica de 60 senadores que les permitiría sortear el filibusterismo de los demócratas, es decir, el ardid parlamentario que permite a un senador hablar tanto como desee siempre que no se detenga o se siente.

En el tiempo que le resta de mandato el presidente Obama intentará construir un legado por el que ser recordado. Completará el desarrollo de la reforma sanitaria y no permitirá que los republicanos la deroguen; para eso está dispuesto a utilizar el veto.

Y concentrará sus esfuerzos en la política exterior en la que goza de amplias prerrogativas. El próximo el 24 de noviembre termina el plazo para negociar un acuerdo con Irán que limite las aspiraciones nucleares del régimen de los Ayatolás y reinicie las relaciones diplomáticas interrumpidas hace 34 años. Obama ya se marcó un tanto diplomático cuando logró el acuerdo interino el año pasado. Un acuerdo final sería un éxito con mayúsculas.

Los republicanos querrán limpiar la imagen de obstruccionistas que se han ganado en los últimos años para forjar una mayoría suficiente y ganar las elecciones presidenciales de 2016. De alguna forma necesitan mostrar que el Congreso puede funcionar y aprobar legislación con ellos.

No obstante, las primeras reacciones del Presidente Obama y del líder republicano Mitch McConnell, hacen presagiar un choque de trenes. McConnell ha anunciado que intentará derogar la reforma sanitaria y el presidente Obama ha respondido que utilizará sus poderes ejecutivos para frenar esas intenciones y para sacar su reforma de la inmigración.

Ese no es el comienzo de una bonita amistad. La gobernanza de EEUUs en manos de un Congreso republicano y un Presidente demócrata no será fácil. Pocas leyes importantes saldrán del Congreso. Tampoco descartemos un desacuerdo en torno al presupuesto y un nuevo cierre del gobierno como ha pasado en los últimos años.

@joseluismase

Acerca de La mirada a Oriente

Me interesa entender qué ocurre fuera de nuestras fronteras, analizar por qué ocurre y proyectar escenarios sobre qué puede pasar. Mis áreas de interés son Irán, Oriente Medio y Norte de África, China y la política exterior de Estados Unidos en esas zonas. Mi formación es multidisciplinar. Tengo un Grado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por la Universidad de Londres - London School of Economics and Political Science. También soy licenciado en Derecho y Master en Estudios Europeos por el Colegio de Europa. Desde 2008 pertenezco al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado y trabajo para la Administración General del Estado. Anteriormente trabajé más de ocho años en la OSCE, la Asamblea de la OTAN y varias misiones de Naciones Unidas, principalmente en los Balcanes y alguna en África.
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